Conozco el dolor que guardas en tu corazón y las lágrimas que escondes tras tu sonrisa. El día en que decidiste compartirme el peso de tu cruz me di cuenta de que, entre muchas personas, eres quién más merece ser feliz. Tranquilo, todo va a estar bien, yo seguiré rezando por ti, pero mientras te estés yendo no voltees a verme…
"Quien sabe si vivimos siempre nada más que alrededor de las personas, aun de aquellas que viven con nosotros años y años, y a quienes, debido al trato frecuente o diario y aun nocturno, creemos que llegaremos a conocer íntimamente; de algunas conocemos más, de otras menos, pero sea cual fuere el grado de conocimiento que lleguemos a adquirir, siempre nos daremos cuenta de que reservan algo que es
para nosotros impenetrable y que quizá les es imposible entregar:
lo que son en sí y para sí mismas,
que puede ser poco o que puede ser mucho, pero que es: ese oculto e invisible núcleo que se recoge cuando se le toca y que suele matar
cuando se le hiere."
Manuel Rojas, hijo de ladrón